El punto de partida es sencillo: la sociedad existe a través de individuos que tienen dignidad, diferencias, proyectos de vida y capacidad de aprender. Las instituciones deben favorecer esa capacidad. Los recursos públicos, la tecnología, el crecimiento económico y la organización política son medios para mejorar la vida de las personas.
El proyecto asume estos valores y explicita sus elecciones. No pretende demostrar que exista una política sin valores. Pretende reducir el espacio de la adhesión automática, de la promesa sin consecuencias y de la disputa que impide a las personas examinar un problema.
Estar de acuerdo con el autor no es un requisito para aprender. Saber cuestionarlo con mejores argumentos es un resultado deseable.
- Dignidad individual
- Cada persona importa por sí misma, incluso cuando necesita cuidados o apoyo duraderos. Los ingresos, la productividad, la escolaridad y la opinión política no miden el valor humano.
- Autonomía
- Ampliar la capacidad de conducir la propia vida, con información y condiciones materiales básicas. El Estado, el mercado y el propio proyecto no deben imponer una única forma de vivir.
- Responsabilidad individual
- Incentivar el esfuerzo, la iniciativa, el cumplimiento de compromisos y la consideración de las consecuencias de las propias acciones. Atribuir toda dificultad a la elección individual ignora las condiciones de partida y los riesgos fuera del control de la persona.
- Responsabilidad pública
- Quien decide sobre recursos y derechos debe explicar sus decisiones y responder por ellas. El carisma, el cargo, la afiliación y las buenas intenciones no eximen de rendir cuentas.
- Libertad de pensamiento
- Permitir la crítica, la duda, el acceso a argumentos distintos y la revisión de opiniones. La comprensión no puede convertirse en una exigencia de adhesión a la visión del autor.
- Pluralismo
- Reconocer que personas razonables pueden defender prioridades distintas. Discrepar no autoriza a menospreciar a una persona ni a presumir sus motivaciones psicológicas.
- Democracia y límites al poder
- Mantener la participación, la representación, los derechos, los controles y la posibilidad de alternancia. La eficiencia económica no justifica la dictadura ni la supresión de derechos.
- Ética e impersonalidad
- Aplicar criterios públicos también a aliados, financiadores y fundadores. Una buena causa no autoriza el privilegio, la corrupción ni el favoritismo.
- Transparencia comprensible
- Hacer que las decisiones, el dinero y los resultados sean verificables por quienes no dominan la burocracia. Ofrecer un archivo incomprensible no pone fin a la obligación de explicar.
- Respeto por los recursos escasos
- Examinar el costo, el mantenimiento, la oportunidad perdida y las alternativas. Una intención social valiosa no hace viable cualquier diseño.
- Iniciativa y competencia
- Facilitar la creación de negocios, el trabajo y la innovación, permitiendo la entrada y el crecimiento de nuevos participantes. Favorecer a una empresa establecida no equivale a favorecer el emprendimiento.
- Solidaridad y protección
- Proteger frente a privaciones graves y riesgos que la persona no puede soportar sola. El apoyo no debe crear dependencia evitable ni abandonar a quienes seguirán necesitándolo.
- Aprendizaje y autocorrección
- Publicar errores, actualizar explicaciones y cambiar instrumentos que hayan fallado. El prestigio de una idea no puede protegerla de la evaluación.
- Largo plazo
- Considerar a los niños, las próximas generaciones, el medioambiente y la continuidad de los servicios. La ganancia electoral o económica inmediata no basta para justificar costos futuros.